martes, 21 de enero de 2014

Bond Bug: ir a tres ruedas estuvo de moda

Bond Bug: ir a tres ruedas estuvo de moda


Sólo un país con una mente tan abierta para el automóvil como el Reino Unido, podía dar cobijo a una creación tan personal como el Bug. Fruto del empeño de Tom Karen, al que la idea de un producto superior a un sidecar pero más barato que un coche normal le venía rondando desde su consultora de diseño industrial Ogle, el Bond Bugestuvo en producción desde mazo de 1970 a mayo de 1974. 2.268 unidades que sin embargo, calaron en el corazoncito industrial inglés.
Carrocería de plástico, aspecto de cuña de queso de Leicester (del mismo color anaranjado), motor de dos tiempos y 700 cc (750 en sus últimas versiones) y sobre todo, una particular disposición de tres ruedas, convirtieron al Bug en el golpeindustrial más comentado de su época.
Orientado hacia un público joven, el Bug ofrecía una imagen imposible de igualar por ningún otro coche accesible para aquellos que buscaban su primer auto. Por apenas 500 libras, el Bond Bug era más barato que un Mini nuevo... pero no mucho más que uno usado. Y ese hecho fue precisamente el que terminó por retirarlo del mercado.
Expertos en tres ruedas
Aunque de su lápiz salieron espectaculares coches de cuatro ruedas (fíjate en sus formidable Scimitar oSX250) y Tom Karen pasó una temporada en Ford, éste diseñador industrial hijo de inmigrantes checossiempre confió en el esquema de dos ruedas detrás y una delante. Tom solía argumentar que “era más sencillo de construir, necesitaba menos ruedas, menos frenos y menos motor”. Y así casi sin quererlo, pasó a calcar el ideario de Reliant, una pequeña marca especializada en coches de tres ruedas que hacían furor por su ridículo consumo y notables exenciones fiscales.

Así que por todo ello, no es de extrañar que el Bond encontrara la horma de su zapato en Reliant, que lejos de poner pegas a la fabricación de un coche de plástico naranja, incorporó todos los detalles que Karen había pintado: apertura al modo de carlinga de avión, llantas de aleación y aspecto deportivo, eje trasero a la vista, parte trasera cortada en vertical y pintada de negro... Sólo los faros escamoteables que se aprecian en los primeros diseños, no pasaron a la producción. Todo lo demás, excéntrico y maravilloso, se podía comprar en el mismo paquete. Es más; para que fuera aún más accesible, Reliant lo vendía a plazos y con el seguro incluido.
Enfermizamente rápido (a su manera)
Con un motor Villiers de dos tiempos, un cilindro y cuatro velocidades, te habrás pensado que nos hemos vuelto locos al calificarlo de rápido. Y bien, aunque es cierto que tardaba casi medio minuto en alcanzar los 100 km/h, a toda pastilla, cuesta abajo y con mucha fe, adelantaba a 140 km/h a coches de verdad, para enfado generalizado del resto de la circulación.
Tom Karen aún vive y hace unos meses, se celebró el 40 aniversario del lanzamiento del Bug. Los chicos de Joyas sobre ruedas le dedicaron el mejor de los tributos restaurando una unidad y trasladándola a la celebración.

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